domingo, 29 de abril de 2012

Preparando la temporada 2012-2013

En este mundo de la caza mayor, más concretamente en el de la montería, cuando termina una temporada cinegética, si no antes, lo que realmente ocurre es que empieza la siguiente, aunque todavía queden muchos días para que se levante la veda.
Marzo y abril son meses claves para la planificación de la temporada que viene. Tanto los profesionales del sector como las sociedades o grupos de caza, como es el caso del colaborador que suscribe, deben echar números y decidir con qué manchas continuar, a cuáles hay que rebajarlas el precio, las que se deben dejar y lo que hay que buscar para completar un calendario atractivo y, sobre todo, económico.
Recalco lo de económico porque durante los últimos años cada vez que llegaban estas fechas y nos juntábamos un grupo de amigos cazadores, siempre solía comentar lo mismo: "Esto tiene que pegar un 'crack', los precios tienen que bajar. La gente no se puede seguir gastando tanto cada vez que va al campo...". No niego que la situación no se haya modificado desde que comenzó la crisis económica, pero está claro que me equivocaba continuamente.
Nuestro grupo ya tiene prácticamente cerrado el calendario. La idea este año es cazar manchas que se ajusten  al número de socios (unos 30) más recovas, con el fin de no tener que vender apenas puestos. Para que os deis cuenta de cómo es la situación, sólo repetimos cuatro manchas, dividiendo en dos una de ellas.
Volvemos al núcleo central de la Sierra de San Pedro con una finca en la que daremos tres monterías. Seguimos cazando en los riberos del río Almonte, donde nos esperan tres manchas guarreras, y en las cercanías de Puebla de Obando para pasar un día especial en casa de uno de los socios. Otras tres jornadas transcurrirán tras los venados y jabalines de las Villuercas. Y, por primera vez, iremos a un "cercón de guarros", también casa propia, que, aunque no me hace especial ilusión, pues la caza yo la considero como una lucha entre uno mismo y la naturaleza salvaje, espero se mate algún buen navajero.
Así se plantea la temporada 2012-13. Deseando empezar a colaborar en las labores de campo, que es lo que realmente me apasiona y de lo que deseo escribir en los sucesivos "articulejos", como diría Don Antonio Covarsí, al que actualmente leo una noche tras otra (hoy ya estoy tardando).

lunes, 23 de abril de 2012

Presentación y ¡al campo!

Son varios años los que llevo pensando en redactar un pequeño relato sobre cada una de las salidas que hago al campo con motivo de la caza mayor, no siendo ésta la única que práctico, pero sí la que me produce un sabor más agridulce debido al lugar que ocupo en estas expediciones: "colaborador".
Esta figura a la que hago referencia es totalmente desconocida por la mayoría de los cazadores que se mueven en el mundo cinegético actual. En la jerga habitual se podrán escuchar términos como postores, secretarios, organizador u orgánica, perrero, recova, rehala, jauría (que es la que me gusta), catering, migas, navajero, pepa, pavo, duende y un etcétera interminable. Pero "colaborador"..., ¡NUNCA!
Lo realmente curioso es que el significado no está claro ni para los propios personajes a los que nos califican así, ya que lo único cierto es la pretensión final, ni más ni menos que ayudar a organizar la mejor montería posible.
Pues bien, con el fin de obligarme a escribir las crónicas sobre mis salidas camperas y de explicar de una forma más detallada quién es un "colaborador", nace este blog, con la única esperanza de tener fuerza de voluntad suficiente para no dejarlo de la mano de San Huberto.

Gracias a mi mujer por apoyarme en esta idea, a sabiendas que esto dilata el tiempo que dedico a una afición que me quita muchas horas familiares.